La fragilidad de la sofisticación.

Hace unos días me tocó sufrir un corte de luz.

El corte de luz tuvo lugar pocos minutos después de haberme acostado. Me percaté de casualidad: unos minutos antes de meterme en cama había puesto el lavavajillas – aprovecho las horas valle del precio de la energía eléctrica -, aún no me había dormido y al dejar de oír el ruido que produce ese electrodoméstico deduje lo ocurrido.

Los platos y cubiertos sin lavar no me preocupaban. Lo que sí me preocupaba era no despertarme a tiempo para que a la mañana siguiente en mi trabajo pudiese fichar dentro del horario establecido para ello. Esta infracción no es para tomarla a broma, la dirección no la tolera y las sanciones impuestas son de las que duelen a tu bolsillo.

Ese corte de luz podía durar unos minutos, horas o incluso días. Hace unos años vivía en una zona de España donde los cortes de luz son frecuentes y un par de veces me ha tocado aguantar el pasar hasta tres días sin electricidad.

Yo, otro pagador de fuckturas.

Como suele ocurrir en estos casos, con cortes de luz o sin ellos la factura correspondiente se paga entera. Hay un Real Decreto que dice, en principio, que de eso nada, que dice que los cortes de suministro implican una compensación en el término fijo de la fucktura de la luz a favor del consumidor.

Si tienes el tiempo y paciencia necesarios para avanzar en la lectura del articulado de dicho Real Decreto, finalmente te encuentras con que “la parte contratante de la primera parte del contrato será considerada como la parte contrantante de la primera parte …Business as usual.

No, no serás compensado por la interrupción del suministro porque los astros, digo ciertos coeficientes se han alineado para impedir que la compañía suministradora te descuente siquiera un par de céntimos de la primera factura del próximo año. “Váĺgame Dios, “, dirá ante tus quejas, o las mías, un representante de la patronal de las compañías eléctricas, “que los ladrones somos gente honrada

La importancia del despertador.

Dejando de lado a las empresas suministradoras de electricidad y sus sisas, ¿de verdad son tan importantes los despertadores?

Puede que lo no sean. No obstante, cuando dejan de estar a la venta por falta de existencias acaba por haber problemas.

Esto fue lo que ocurrió en Estados Unidos durante la II Guerra Mundial. El gobierno había ordenado a muchas empresas que dedicasen sus fábricas a la producción bélica. Por ejemplo, de las fábricas de la Ford Motor Company no sólo salieron automóviles, también aviones como el bombadero Consolidated B-24 Liberator.

El gobierno de Estados Unidos tampoco hizo una excepción con la industria relojera nacional, a la que prohibió fabricar despertadores. La consiguiente escasez hizo que dos años después el gobierno revirtiese parcialmente dicha prohibición: muchos trabajadores no se despertaban a tiempo, llegaban tarde a su puesto de trabajo y eso afectaba negativamente a la producción de armamento y demás material bélico.

Alarm clocks, like almost all other consumer goods in the United States, ceased production in the spring of 1942, as the factories which made them were converted over to war work during World War II, but they were one of the first consumer items to resume manufacture for civilian use, in November 1944. By that time, a critical shortage of alarm clocks had developed […]. Workers were late for, or missed completely, their scheduled shifts in jobs critical to the war effort. […] several clock companies were allowed to start producing new clocks […], thus becoming among the first “postwar” consumer goods to be made, before the war had even ended. The price of these “emergency” clocks was, however, still strictly regulated by the Office of Price Administration.

Wikipedia, https://en.wikipedia.org/wiki/Alarm_clock#History

Tecnología y fragilidad.

No digo nada nuevo si recuerdo lo muy dependientes que somos de la electricidad.

En realidad, somos muy dependientes de los múltiples avances tecnológicos alumbrados durante las sucesivas revoluciones industriales. Avances que han hecho que nuestras vidas sean mucho más cómodas y nuestras horas de trabajo, cada vez más productivas.

Además de dependencia, la tecnología nos ha traído también fragilidad: sabido es que una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones. Dependencia y fragilidad que olvidamos hasta que un hecho como un corte en el suministro de energía nos fuerza a recordarlas.

crisis petróleo 1973
Crisis del petróleo de 1973. Cola de automóviles esperando a repostar en una estación de servicio.

Volviendo a mi problema, ¿qué me despertaría y permitiría llegar la mañana siguiente a tiempo a mi puesto de trabajo?

La aplicación ‘Reloj’ de mi smartphone, entre cuyas funcionalidades está la de despertador, no era en mi situación una buena apuesta. El smartphone lo tenía cargando dado que, como suele ocurrir, a última hora del día la batería estaba baja. Si el suministro de electricidad no se re-estableciese pronto, era probable que el teléfono móvil se apagase y, así, la aplicación ‘Reloj’ no pudiese despertarme.

Por fortuna, no tenía necesidad de hacer semejante apuesta. Para despertarme utilizo un despertador Casio TQ-218. Un despertador es un aparato que, al igual que muchos que utilizamos cotidianamente, es producto de más de dos siglos de avances tecnológicos.

Despertador Casio TQ-218
Casio TQ-218

También hace a su usuario mucho menos dependiente que un smartphone. Un despertador consume mucha menos energía eléctrica, tan poca que un Casio TQ-218 puede dar servicio de forma ininterrumpida entre 1 y 2 años con la energía almacenada en una económica batería R14.

La enseñanza es que los avances tecnológicos implican fragilidad y servidumbres.

Tu sofisticado smartphone te permite, entre otros, leer tu correo electrónico, comunicarte vía aplicaciones de mensajería, navegar por Internet, escuchar música y ver vídeos. Tras todas estas prestaciones hay una larga cadena de suministros que tiene unos cuantos eslabones frágiles. El smartphone debes cargarlo todos los días, en pocos años será obsoleto, su reparación es en la práctica imposible y en un número creciente de modelos el fabricante ha dejado de dar la opción de re-emplazar la batería cuando ésta haya agotado sus ciclos de carga / descarga.

Tu sencillo despertador sólo te muestra la hora y hace ruido para que despiertes; a cambio, sólo precisa que re-emplaces la batería una vez cada 1 ó 2 años. Tras sus pocas prestaciones en comparación con un smartphone hay una cadena de suministros mucho más corta cuyos eslabones son mucho menos frágiles.

En definitva, ¿por qué utilizar un despertador cuando tu smartphone ya te ofrece esa funcionalidad? Entre otras razones por que tu smartphone puede no tener ninguna avería y no obstante te puede fallar.

7 comentarios sobre “La fragilidad de la sofisticación.

  1. Las cosas de siempre, como un despertador tradicional, tienen tanta historia porque siguen siendo útiles. Quizás tenga que llegar un corte de luz como el que describes para que nos demos cuenta. Pero si no tuvieran utilidad nadie las fabricaría.

    Es curioso como nuestro avance tecnológico nos hace ser cada vez más dependiente de otras cosas.

    Me gusta

    1. Yo le he dado una pensada y me parece lógico que seamos cada vez más dependientes de la tecnología. Encuentro dos razones para ello.

      Una, que los avances tecnológicos se hacen sobre avances tecnológicos previos. Basta con que un eslabón falle para que la cadena se rompa.

      La otra razón, que en muchos casos las tecnologías utilizadas están, por razones comerciales, lejos de la madurez: son productos a medio hacer, que han salido demasiado pronto del laboratorio.

      Un ejemplo palmario es, a mi entender, el de las baterías de los smartphones, donde hay aún mucho margen de mejora en el apartado de almacenamiento.

      Otro ejemplo claro es el del sistema operativo MS Windows de los años 90, ya de aquella omnipresente, con sus frecuentes pantallas azules.

      Un ejemplo de tecnología madura es el afeitado clásico. Lo malo para las empresas es que este tipo de tecnologías suelen poco rentables para ellas; con afeitado clásico unos 20 EUR cubren de sobra el coste los consumibles (cuchillas, jabón, lociones …) de todo un año. No es de extrañar que éstas intenten convencer a los consumidores de que es mejor utilizar, por ejemplo, caras maquinillas desechables con cabezales basculantes y otras complicaciones.

      Claro que con esta consideración ya meteríamos en la discusión una nueva variable: los intereses económicos.

      Me gusta

      1. Me refería justo a eso. A que los avances van por capas. A mayor avance, más dependencias.

        Lo de los motivos comerciales, es muy interesante. Es verdad, interesa renovar una tele, aunque sea artificialmente. El nuevo modelo 2021 que aunque sea igual que el 2020 cambia en diseño y así la gente ya piensa en que debe cambiárselo.

        Sí, se gastan millardos en promocionar las desechables. De hecho siempre he pensado que todo lo que se anuncia es porque no es bueno, si lo fuera no haría falta anunciarse. ¿Cuántos anuncios hemos visto de cuchillas de doble filo? Ninguno, y en cambio se venden, pues por algo será.

        Me gusta

  2. Buenas noches D. Relojista y D. Javier.

    Excelente tema tratado.
    Es cierto que la tecnología nos hace la vida más sencillas; rapidez de comunicaciones, consulta, acceso a la información, acceso a la compra… si no fuera por la tecnología no nos hubiéramos conocido ni debatido.
    Ahora bien, la fragilidad de este mundo que parece encaminado al vértigo de la novedad me da miedo. Yo espero solo, ustedes sabrán más, que ciertos sistemas estén altamente protegidos (suministros, aeronáutica…) porque sino creo (opinión sin conocimiento de causa) que podría darse un colapso del sistema [no soy apocalíptico: mi sobrino es de los que estudia grado de C datos y dice que un día todo reventará -que mala es la postadolescencia-]
    ¿Algún consejo para comprarme una radio Fm y para un despertador digital con radio?
    PD cada vez veo menos TV (no llego ni a los 20 minutos diarios) de radio un par de horas o quizás más.
    Gracias Relojista.

    Me gusta

    1. Yo soy usuario de radiodespertadores LED. Si no buscas cosas raras hay mucha oferta, quizás los mejores sean los Sony. El problema es que como es un aparato que va a menos, apenas hay opciones si quieres que tenga sincronización DCF, o que la iluminación sea automática en base a la luz ambiente.

      Me gusta

  3. Gracias por responder Javier y Relojista.
    Si iré mirando posiblemente compren una radio a parte un despertador radio.
    Reitero mi agrademiento.
    Ya os iré contando.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s